Joe De Sena: Una Lección Sobre Anzuelos Y Orejas De Conejo

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La segunda semana de este mes fue Año Nuevo Chino. Para el Año Nuevo Chino, todo los niños de una familia deben realizar una obra. Van por orden de edad, así que a principios de la semana fue el menor, y luego mis dos hijos del medio, y luego el mayor al final de la semana. Al final de la semana, luego de que mi hijo mayor, Jack, haga su obra, mi esposa Courtney llegó a casa, y estaba desconsolada. Le pregunté qué pasaba.

Ella dijo, «Tú sabes, Jack estaba en el escenario, y realmente no interactuó en absoluto con los otros niños. Simplemente miró sus pies mientras todos los demás bailaban haciendo sus cosas. Más tarde fui a decirle algo, y me ignoró y simplemente se fue. Luego, algunos de los otros padres dijeron, Oh, parece que ese niño que no tenía ganas de estar ahí arriba.»

Ella prosiguió, y podía darme cuenta que se estaba desesperando. «Creo que puede que esté deprimido. Quizá lo estamos forzando mucho con los ejercicios de cada mañana». Comenzó a buscar en Google, y luego comencé a pensar, caramba, tal vez lo estoy exigiendo demasiado.

Esa noche, Jack llega a casa, y se estaba metiendo en la tina, y le digo, «Oye, Jack, ¿Qué pasa? No saludaste a tu madre, y siempre debes saludar a tu madre. Ella fue hasta la escuela por ti». Luego le pregunté cuál fue la cuestión en el escenario del espectáculo, y por qué no interactuó con los otros niños.

Dijo, «Papá, estaba usando orejas de conejo rosas, y me sentí como un idiota.»

Wow, pensé. Piensa en ello, todos están usando disfraces ridículos. Y aquí estábamos, realizando todas estas suposiciones y pensando que algo estaba mal... al fin y al cabo, se trata de un tonto disfraz de conejo.

Me hizo pensar en un gran italiano diciendo: para conocer a alguien, debes comer un barril de sal con esa persona. Es lo mismo que decir que debes caminar una milla en los pies de otra persona antes de juzgarla.

Tú al menos debes usar sus orejas de conejo.

Déjame contar otra historia más corta. Cuando era niño, obligué a mi primo a ir a una corrida de tres millas conmigo. Él no quería ir, pero lo obligué de todas formas. Luego de una milla, comenzó a quejarse por sus pies. Le dije que dejara de ser algo que no puedo poner aquí. «Vamos», dije. No le iba a dejar detenerse.

Cuando finalmente llegamos a casa, seguía diciendo que sus pies lo estaban matando. Le sacamos las zapatillas. No creerías lo que había...

Había pisado un anzuelo (un anzuelo de pesca grande) que había atravesado su zapatilla, y estaba lastimando su pie. El niño estaba adolorido, y yo pensé que simplemente estaba lloriqueando. En realidad, no tenía idea por qué hacía lo que hacía, pero lo supuse.

Ambas historias apuntan a lo mismo: nunca es bueno suponer. Y esta es en realidad una gran parte de lo que estamos intentando hacer aquí en Spartan. Cuando decimos en el Código Spartan que los Spartans conocen sus defectos así como sus fortalezas, también decimos que los Spartans conocen sus límites. La verdad es muy parecido a algo que Confucio dijo hace mucho tiempo:

«Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.» --- Confucio

Cuando mi esposa Courtney y yo estábamos pensando por qué Jack no estaba haciendo su papel en el escenario en el Año Nuevo Chino, habíamos olvidado que no sabíamos lo que no sabíamos. Pensamos que sabíamos porqué Jack hacía lo que estaba haciendo, pero en realidad no teníamos idea. Y así sucede con tantas otras cosas: realmente no conoces la historia de una persona hasta que te la cuenta.

Y cuando estaba llevando a la fuerza a mi primo con un anzuelo clavado en su pie, yo pensé que simplemente estaba siendo débil. Había olvidado que no sabía lo que no sabía: No sabía el motivo por el que estaba adolorido. ¿Qué tan difícil habría sido detenerse y examinar su pie? ¿Qué tan difícil podría ser simplemente preguntar qué está pasando?

Entonces, en eso estuve pensando este mes. Espero que pueda ser útil para algunos de ustedes. Cuando conozcas a las personas, siempre sé consciente de que realmente no sabes nada sobre ellas. No escribas sus historias. Para conocer realmente a alguien, debes caminar una milla con sus zapatos.

Nunca sabes lo que vas a encontrar en ellos.


Joe De Sena

Fundador y CEO, Spartan Race